¿Y finalmente, qué se logró en Copenhague?

¿Y finalmente, qué se logró en Copenhague?

Los delegados partieron de Copenhague sin lograr la mayoría de los
objetivos que se habían propuesto. Enfrentamientos, discusiones sin fin,
desplantes, ojeras, enojos y finalmente… un acuerdo.

La esperada Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague -que se robó la
primera plana de todos los medios durante más de dos semanas- produjo
finalmente un texto, que para muchos es un avance significativo en la
dirección correcta y para otros, un rotundo fracaso.



A dos días de alcanzado el acuerdo, y ahora que el frenesí generado por
Copenhague ha dejado paso a la calma, BBC Mundo reflexiona sobre qué se
logró realmente en los seis puntos contenciosos de la cumbre:

* Temperatura

* Emisiones de CO2

* Ayuda financiera

* Transparencia y verificación

* Estatus legal

* Deforestación


Los puntos contenciosos


-Temperatura.
El acuerdo reconoce que para evitar consecuencias
catastróficas, el aumento de la temperatura no debe sobrepasar los 2ºC
(algo que esperaban la mayoría de los países, pero que desilusiona a
otros como las Pequeñas Islas Estado, y a otros países vulnerables que
fijaban la meta en 1,5ºC).

Sin embargo, tal como está expresado en el documento, no se
plantea este límite como un objetivo formal ni tampoco cómo será
alcanzado. Sólo reconoce y acepta el punto de vista científico.



-Emisiones de CO2.

El acuerdo no fija un año en el que las
emisiones deben llegar a su punto más alto para luego iniciar su
descenso. Tampoco indica en cuánto se deben reducir las emisiones. Los
países deberán anunciar en qué porcentaje reducirán sus emisiones para
2020 el 1º de febrero de 2010 . El acuerdo tampoco menciona metas para
2050.

La fijación de plazos y porcentajes era una de los puntos claves
que muchos esperaban estén incluidos en el texto del acuerdo.


-Ayuda financiera.
El acuerdo promete aportar US$30.000 millones
durante los próximos tres años para ayudar a los países en desarrollo a
mitigar los efectos del cambio climático. También promete un fondo
-financiado por los países ricos- de US$100.000 millones para 2020.

Sin embargo no está claro de dónde provendrá el dinero, cómo se lo
entregará, ni quiénes serán los beneficiarios.

Según señala el corresponsal de la BBC Roger Harrabin, esta suma
de dinero que los países ricos han puesto sobre la mesa es la mitad de
lo que algunos organismos de la ONU consideran necesario.

El texto indica que estos fondos “están destinados a los países en
desarrollo más vulnerables”, algo en lo que no están incluidos la
mayoría de países de América Latina. También dice que aquellos países
que se opusieron al acuerdo podrían no recibir dinero.

Cabe recordar que Bolivia y Venezuela, por ejemplo, fueron algunos
de los más acérrimos detractores del acuerdo.


-Transparencia y verificación.
El texto indica que las promesas de
los países ricos en cuanto al recorte de sus emisiones serán sometidas a
un estricto escrutinio, tal y como lo establece la convención marco
sobre cambio climático de la ONU.

Mientras que los países en desarrollo deberán entregar informes
nacionales sobre sus recortes aplicando una metodología “que respetará
la soberanía nacional”. Pese a ser el país más contaminante del mundo,
China aún está considerado un país en desarrollo.

En este sentido, EE.UU. exigía verificar que China esté cumpliendo
con sus promesas, algo que el tratado no establece con claridad.


-Estatus legal.
El acuerdo aceptado en Copenhague no es
vinculante. Esto significa que ninguno de los países que lo reconocen
está en la obligación legal de cumplir con lo que establece su texto.

Para muchos países en desarrollo y organizaciones ambientalistas
esto le quita cualquier validez.

Deforestación.
El acuerdo promete “financiamiento
considerable para evitar la deforestación”. Esto es un punto importante
dado que más del 15% de las emisiones de CO2 se deben a la destrucción
de los bosques.El texto del acuerdo reconoce “el papel crucial
de la reducción de emisiones a través de la deforestación y la
degradación de los bosques (…) y la necesidad de aportar incentivos que
ayuden a tales acciones, como el establecimiento inmediato de mecanismos
como los REDD (…)”.

REDD… ¿Qué es y con qué se come?

Deforestación y emisiones de gases de invernadero van de la
mano. El establecimiento de mecanismos que permitan frenar esta
tendencia es uno de los grandes retos para la comunidad internacional.

La denominada Reducción de las Emisiones
debidas a la Deforestación y la Degradación en los países en desarrollo
o, simplemente, REDD, es una de las propuestas que hacen más eco.
Esencialmente, es una forma de pagar a los países en desarrollo o a
determinadas comunidades dentro de ellos para que conserven sus bosques. Los proyectos de REDD se consideran como una
manera de reducir la cantidad de emisiones de CO2 en todo el mundo
derivadas de la deforestación, que es una de las causas del
calentamiento global.


Parte de los puntos del texto sobre la financiación hacen referencia
explícita a cómo el dinero internacional se destinará a proyectos de
REDD. Para América Latina (nueve países de América del Sur comparten el
Amazonas. Además, México y América Central tienen importantes zonas
boscosas) esto no puede sino ser una buena noticia.

En líneas generales, señalan Tom Brookes y Tim Nuthall, de la
Fundación Europea del Clima, en un artículo publicado en la BBC, y más
allá de las críticas, algo que se le debe agradecer a la cumbre es que
al menos ya no quedan dudas de que el cambio climático se ha convertido
en un tema central de la discusión política para todos los países. Y por otra parte, la conciencia pública sobre el
cambio climático ha aumentado de forma masiva, y tanto para los países
desarrollados como para aquellos en desarrollo, el futuro apunta una
economía baja en carbono.

Copenhague habrá llegado a su fin, pero dada la
cantidad de temas que el acuerdo ha dejado sin resolver los líderes
mundiales deberán continuar debatiendo las políticas para hacerle frente
al cambio climático por largo rato.



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Acerca de ekadantamedialuna

No hay problemas, cada semilla sabe perfectamente como llegar a ser un arbol...
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Una respuesta a ¿Y finalmente, qué se logró en Copenhague?

  1. Esta paradoja no deja de producir asombro, sobre todo en la perspectiva que ofrece el desarrollo actual de los liderazgos en el mundo occidental y, en particular, en Amà rica latina.

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