Sobre el Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural

 
103 años antes de que la bióloga marina estadounidense; Rachel Carson, publicara en 1962, su libro Silent Spring (Primavera Silenciosa), dando origen a una nueva ciencia (la Ecología), a los ecologistas se les llamaba naturalistas; el más famoso de los cuales es el británico Charles Robert Darwin, quien en 1859 publicó su libro On The Origin of Spieces by Means of Natural Selection (Sobre el Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural), cambiando radicalmente a la ciencia llamada Biología, y dando origen a la nueva ciencia de la Biología Evolucionaria y a la más fundamental e importante de sus teorías: la Teoría de la Evolución—tanto Rachel Carson, como Charles Robert Darwin, lograron descubrir y comunicar a toda la humanidad sus muy importantes hallazgos científicos, a partir de la meticulosa observación de la Naturaleza—y derivando sus conclusiones usando rigurosamente el método de investigación científica.
 
Creo importante aclarar en este momento el hecho de que coloquialmente el concepto “teoría” es algo posible, pero no comprobado; mientras que científicamente, teoría es el rango más elevado y estricto al cual deben ajustarse todos los demás hallazgos científicos que encuadren dentro del ámbito de esa teoría para que puedan ser comprobados científicamente.
 
Tanto es así, que el naturalista Charles Robert Darwin, afirmó que si se hallaba en la naturaleza una sola forma de vida cuya existencia no pudiese ser explicada por su Teoría de la Evolución, su teoría sería probada científicamente, como falsa; pero, ya han transcurrido 150 años desde la publicación de su teoría, y científicos de todo el mundo; así como personas no científicas reacias a aceptar su teoría como cierta, han llevado a cabo los más variados tipos de argumentación, discusión, observación, investigación, experimentación, y hasta litigios tribunalillos, sin poder hallar ningún ejemplo biológico que no pueda ser explicado por la Teoría de la Evolución—todo lo contrario, esos esfuerzos de muchos; tanto a favor, como en contra, lo que han logrado, es hacer que esa teoría sea cada día más sólidamente cierta y científicamente verdadera.
 
Todavía muchos seres humanos usan el término prehistoria para llamar a toda época anterior a la invención humana de la escritura; herramienta supuestamente indispensable para el registro de la historia. Sin embargo, al observar a la naturaleza hemos podido comprobar que la prehistoria nunca existió, ni existe, ya que muchas otras formas de vida y procesos naturales han dejado abundantes registros escritos de la historia tanto del Universo y nuestro planeta, como del ser humano—descubiertos todos gracias al método de investigación científica.
 
En las bibliotecas científicas; tanto escritas, como digitalizadas, ya reposan innumerables volúmenes que describen la historia transcurrida desde el origen del tiempo y el espacio; hace unos 13 mil 700 millones de años, hasta el presente, y con sólo observar y analizar científicamente; por ejemplo, los anillos que presentan en su interior, los troncos de los árboles nativos de los lugares de la Tierra que disfrutan de cuatro estaciones climáticas diferentes; las columnas de hielo extraídas de los glaciares y de los hielos polares del océano ártico o del continente de la antártica; así como, las estratificadas capas de sedimentos que el tiempo ha petrificado y la erosión modificado, podemos leer la historia de todas las formas de vida que han existido en nuestro planeta, las que se han extinguido, las nuevas que han aparecido, y hasta el origen del ser humano—y de cualquier otra forma de vida—y su evolución a través del tiempo hasta nuestros días.
 
Parafraseando a alguien muy sabio; que no recuerdo, puede decirse que la naturaleza es un libro abierto donde cualquiera—debidamente instruido—puede leer la verdadera historia; totalmente objetiva, sin parcialidades étnicas, religiosas, políticas o de otro tipo, de lo que ha ocurrido en el Universo, en nuestro planeta, y en relación con el ser humano y el resto de las formas de vida que existen hoy en la Tierra.
 
Por ejemplo, el antepasado más remoto de todas las formas de vida que existen hoy en la Tierra, se llama cianobacteria (antiguamente llamada “alga verde azul”), como lo prueban los aún existentes estromatolitos creados por ellas desde hace aproximadamente unos 3 mil 500 millones de años.
 
 
Por ello; observe a la naturaleza;
si es sabiduría lo que le interesa…
 
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Acerca de ekadantamedialuna

No hay problemas, cada semilla sabe perfectamente como llegar a ser un arbol...
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